La integración porcina o integración vertical porcina enlaza la industria cárnica con la agricultura y producción de cereales y piensos.

Este sistema optimiza los costes. El ganadero es el propietario de las instalaciones y pone la mano de obra y el integrador aporta los cerdos ibéricos y blancos, alimentación, asistencia técnica veterinaria, medicamentos, asesoramiento y comercialización.

Con una buena selección genética de porcino y una gran calidad en la alimentación de estos animales, se consigue un alimento, como es el cerdo, de excelente calidad.

Las instalaciones en las granjas cuentan con las últimas tecnologías; los sistemas de alimentación son precisos e individuales en todas las fases de la cría. Cada cerda está identificada por un chip para garantizar el bienestar animal, alargar la vida reproductiva y ahorrar en el consumo, pues a cada animal se le da sólo lo que necesita.

La granja siempre está atendida por veterinarios especialistas en producción porcina, donde controlan estas explotaciones de porcino y desarrollan y gestionan los programas de calidad implantados.

Integración porcina: tranquilidad para el ganadero

La integración porcina, frente a producciones como son la de granja propia o en régimen cooperativo, aporta mayor tranquilidad al ganadero, ya que éste cuenta con profesionales para su asesoramiento y tiene asegurada la comercialización de los cerdos.

Icpor ofrece garantía para tener éxito en su proyecto de integración porcina.