El sector porcino lleva años trabajando en la protección del medio ambiente. Los profesionales del sector, en busca de realizar cambios en su producción que beneficien al medio ambiente, han ido incorporado medidas con el fin de reducir las emisiones de efecto invernadero y reducir el consumo de agua, electricidad y combustibles.

Un ejemplo es la gestión eficiente y responsable del purín, como abono orgánico para los campos y cultivos. En este sentido, según INTERPORC, en España, el 90% de los purines de cerdo se reutiliza en sustitución de abonos.

Es por esta razón que compañías como ICPOR, especializadas en la integración de cerdo blanco y porcino, llevan a cabo una gestión sostenible, eficiente y responsable de los purines, abarcando todo el ciclo de la producción porcina: desde el control individualizado y exhaustivo de la alimentación que reciben los animales, hasta finalizar con la valorización del purín como fertilizante orgánico y su aplicación en los campos de cultivo.

Según señala Julián Redondo, gerente de la compañía, “la gestión eficiente y responsable de los purines es clave en el modelo de economía circular que promovemos. Nuestro modelo de granjas aporta valor al entorno rural porque con una gestión correcta, los purines no representan un problema”.

La producción de purines y su productividad en el suelo

Compuesto por deyecciones de los animales, agua de lavado y otros restos orgánicos, el purín no solo permite la optimización del rendimiento de los recursos, sino también mejorar la productividad del suelo y generar riqueza en el entorno rural.

En este sentido, entre los beneficios para la tierra encontramos que el purín valorizado aporta materia orgánica que el abono químico no proporciona. Esto económicamente hablando supone una oportunidad de ahorro económico para los agricultores, puesto que permite ser utilizado como alternativa a los modelos químicos de abonado.

Estos beneficios han llevado a que el departamento de I+D de ICPOR trabaje de forma activa en la identificación y evaluación de los purines como fuente de nutrientes, ya que, por un lado, el purín mejora la productividad del suelo, optimizando el intercambio de gases, la retención de agua y elementos nutritivos, así como, la filtración de algunas sustancias potencialmente tóxicas, y, por otro lado, se reduzca la huella de carbono.

Un modelo de negocio circular y sostenible

Según señala Julián Redondo, gerente de la compañía, “el modelo de negocio de ICPOR se basa en el aprovechamiento de los recursos disponibles, la reducción de las materias primas y el cuidado del medio ambiente”. Un modelo en el que se mezclan la tradición y modernidad, junto al máximo control y seguridad en la cadena de producción.

Con el fin de conseguir el máximo aprovechamiento de los nutrientes y con el espíritu de poder contribuir al progreso de la tierra, ICPOR ha creado un entramado empresarial sostenible con el que apuesta por la economía circular, enlazando diferentes sectores como el agrícola, el ganadero y el industrial, lo que permite ajustar sus valores a la sostenibilidad, tanto para el medio ambiente como para el bienestar de los animales y sus trabajadores.

Por tanto, a través de este modelo de economía circular se concentra una de las prioridades de ICPOR: su compromiso con la dinamización de la economía en el medio rural. Esta prioridad, le permite, generar empleo y ofrecer oportunidades de desarrollo a aquellos granjeros que desean formar parte de la compañía.